Comer lo mismo engorda menos que ingerir diversos platos

¿Quién no ha abierto una lata de atún para salir del apuro, o preparado una ensalada de choclo echando mano a la bolsa del congelador, o simplemente acude a diario a la caja de leche descremada para desayunar?

Aunque a menudo los alimentos procesados son desacreditados y se los califica de poco saludables, lo cierto es que están lejos de eso. Incluso, según la forma de cocinar de las personas, estos productos pueden ser un mejor aporte nutricional que los vegetales recocidos o ese pescado de dudosa frescura que se ofrece en el almacén o la feria.

"Hay que entender que los alimentos no son estables, y en el caso de los cultivos, desde que se cosechan, todos comienzan a echarse a perder", dice el químico-farmacéutico Saturnino de Pablo, especializado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y profesor adjunto del INTA, de la U. de Chile.

Por eso, surge la necesidad de procesar los alimentos para preservarlos y, así, puedan tener una vida útil más prolongada, conservando sus nutrientes más allá de su estacionalidad.

Siempre hay un costo

Pero estos beneficios no son gratuitos. "Estos tratamientos tienen un costo, aunque con los procesamientos actuales, la pérdida de nutrientes es mínima", explica De Pablo.

Esto es variable, ya que, en el caso de las conservas, cuando se les aplica calor, puede perderse un porcentaje de vitamina B, pero no así de ácido fólico, que es más estable a las altas temperaturas. Por otra parte, cuando se recurre al congelamiento, las pérdidas son mucho menores aún, de alrededor de un 10%.

"La diferencia es que con calor conservamos alimentos por cuatro años, mientras que por congelamiento duran sólo tres a seis meses", puntualiza este experto.

"Estos productos son de rápido acceso, evitan cualquier toxicidad y le dan variedad a nuestra dieta, sobre todo en invierno, cuando tiende a ser más monótona, porque hay menos productos frescos. Nada más rico que unos porotos granados en época de frío", dice Ingrid Darvich, nutricionista de Clínica Santa María.

Congelados v/s enlatados

Asimismo, estos alimentos permiten contar con ellos "en regiones donde no se producen, además de representar una alternativa en caso de catástrofes y emergencias tan comunes en estos días", dice la nutricionista y magíster en Nutrición Humana del INTA, Isabel Zacarías.

Si bien todos los especialistas coinciden en que lo más recomendable son los alimentos frescos, respecto de los procesados hacen algunas diferencias.

Desde el punto de vista nutricional, "los más recomendables son los congelados, como por ejemplo las verduras, concentrados de frutas sin azúcar o productos cárnicos, como pavo, pollo, pescado o carnes rojas sin grasa visible", dice Zacarías.

En el caso de los enlatados, por su contenido de sal, y de las conservas, por el de azúcar, hay que consumirlos con más precaución. En este caso se sugiere leer la etiqueta y preferir los que tienen menos de estos aditivos.

En todo caso, estos productos siempre se están perfeccionando, como cuando se eliminaron las grasas trans o la actual reducción de la sal.

Darvich concluye: "Entre pasar a un local de comida rápida o comer atún con ensalada en mi casa, para mí es lejos más saludable esto último".

Publicado el 03/06/11
Fuente: El Mercurio


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