¿No bajas de peso y te cuidas? Ojo con las calorías ocultas de los alimentos

Muchas veces concientemente cuidamos nuestra dieta y todo lo que nos metemos a la boca; respetamos los horarios de cada comida y colaciones; nos servimos porciones pequeñas, y aún así no hay caso que bajemos de peso. Te subes a la pesa y nada, sigue clavada en los mismos kilos. ¿Por qué? Si no hay una enfermedad de por medio puede deberse a las llamadas calorías ocultas, esas grasas y azúcares que contienen muchos alimentos envasados. Con esta guía aprenderás a identificarlas y evitarlas.

Por Alexandra Gallegos A.
A lo primero que nos referiremos es al azúcar. No olvides que el azúcar refinada no sólo está presente en alimentos evidentemente dulces como galletas, helados, chocolate o pasteles; también se añade como aditivo y regulador de la acidez a una larga lista de alimentos envasados, como salsa de tomates, diferentes panes, frutas y verduras en lata, cecinas, sopas o cremas instantáneas. Por lo tanto, puede que uses sucralosa, Splenda o Stevia en tu café o té, y que te prives de los chocolates, dulces y pasteles, pero aún así consumas azúcar sin saber. ¿Qué hacer? Leer las etiquetas de todo lo que compras, y preferir aquellos productos "sin azúcar adicionado", que en general están todos juntos en los pasillos "sanos" de los supermercados, o bien en tiendas de alimentos naturales.

Historia aparte es hablar derechamente del azúcar refinada o "blanca". Si hablamos las cosas como son, es una de las principales fuentes de calorías vacías, ya que no es un alimento. Es más. En su proceso de fabricación se le extrae las sales minerales y oligoelementos naturales de la planta de origen; la sacarosa natural, en cambio, presente en frutas y endulzantes naturales, también contiene calorías, pero al menos aporta nutrientes. Tanto el cerebro como nuestro organismo necesitan azúcar, pero podemos prescindir perfectamente de la refinada y quedarnos con la natural presente en frutas, legumbres, cereales y tubérculos.

Es más, ¿quieres saber cómo reemplazarla? Con miel de abejas, miel de palma, miel de almendras, concentrado de manzana. Y si optas por azúcar rubia, cómprala sólo en lugares o de marcas confiables, porque hay quienes tiñen el azúcar blanca con caramelo. Fíjate que sea de caña auténtica.

Sobre Fast Food, Fat y "enriquecidos"

stamos seguras que ya lo sabes, pero lo repetiremos: la comida rápida es el paraíso de las grasas, los azúcares y las calorías. Las hamburguesas, los hot dogs, las pizzas, el pollo crispy, las ensaladas con salsas, los postres y pasteles de este tipo de establecimientos -elaborados con jarabes de glucosa- son auténticas bombas calóricas, poco interesantes desde el punto de vista nutricional y, además, adictivas (por eso, ojo con lo que le compras a tus hijos). Lo mismo pasa con esos deliciosos batidos o cafés con salsas y cremas varias, tienen demasiadas calorías. Consumir este tipo de alimentos produce alzas de insulina que nos roban energía, y provocan más ganas de comer dulce.

Ahora bien, hay un verdadero boom por los alimentos enriquecidos, especialmente para el consumidor infantil; lo cierto es que son otra gran fuente de azúcares refinados, y ni siquiera son tan saludables para los niños. Los cereales que no son integrales, el pan envasado (a excepción de los 100% integrales), la mayonesa entera, las sopas instantáneas, las galletas saladas, las salsas preparadas para pastas o picoteos, las comidas congeladas, las pizzas congeladas. Todas estas cosas debes ir eliminándolas de tu despensa, ya que contienen azúcares añadidos para hacerlos más agradables al paladar.

Es el turno de hablar de las grasas. Estas son necesarias para que nuestro organismo "funcione" correctamente, pero como todo en la vida, deben ser de buena calidad. Este adjetivo lo tienen las grasas del aceite de oliva, de la palta, de los frutos secos o los pescados azules. Los peores enemigos de la dieta y la salud son las grasas trans, empleadas sobre todo en los alimentos procesados, tanto dulces como salados. En este caso también es imprescindible leer las etiquetas, para saber qué tipo de grasas y aceites contienen.

Lácteos, desayuno y colaciones "de moneda"

Antes, cuando no se hablaba de la lactosa, simplemente no había explicación para esa hinchazón post leche mañanera. Lo cierto es que además de ser difíciles de digerir para muchas personas por la lactosa, los lácteos enteros contienen elevadas cantidades de grasa, total y absolutamente innecesarias, incluso para los niños. Los yogures, incluso los descremados, pueden contener azúcar añadida si son de sabores; debes elegir siempre aquellos que digan "sin azúcar". Cambiándote a la leche descremada o de soya quitarás inmediatamente calorías a tu día a día, y bajarás de peso sin hacer dieta.

Siguiendo en la misma línea, el desayuno puede ser otra gran fuente de calorías innecesarias si no eliges bien. Desayunar cereales puede ser muy saludable, siempre que sean integrales y naturales; es decir, vamos olvidando aquellos que en la caja no aparezca "100% integrales" (o mejor aún, prefiere la granola de las tiendas naturales). ¿El mejor desayuno? Una fruta, jugo natural, pan integral con un chorrito de aceite de oliva + jamón de pavo bajo en sodio, avena o galletas integrales.

Veamos el ítem colación. A media mañana evidentemente el hambre arrecia, sobre todo si tu desayuno fue antes de las 8 am. NO te tientes con esos snacks de máquina, aunque parezcan inocentes barritas de cereales. En general, a no ser que sea una manzana, todos esos productos tienen altísimos porcentajes de grasas y azúcares. No pierdas plata en "golosinas", y mejor llévate tus colaciones desde la casa: fruta, frutos secos naturales, galletas de avena o tortitas de arroz inflado.

Nunca olvides que los alimentos integrales (pan, pastas y arroz) te dejan sensación de saciedad por más tiempo, evitando el maldito picoteo.

Publicado el 20/01/12
Fuente: Mujeres Publimetro


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