Terapias Alternativas
Iriología

La Iriología no es una ciencia nueva: Ya era conocida por los antiguos egipcios y en el siglo IV ac. por Hipócrates y sus seguidores. También aparecen referencias a ella en "La Chiromatica Medica" de Philippus Meyens, publicada en Dresden en 1670; en las obras de Johann Eltzholtz (Nuremberg, 1695) y en "De Oculo et Signo" (El ojo y sus signos), de Christian Baertels, publicada en Goettingen en el año 1786.

En 1836, a la edad de 10 años, el húngaro Ignaz Von Peczely jugaba con un mochuelo. En sus intentos por huir el ave se rompió una pata. Peczely observó que en el iris del pájaro, hasta ese momento claro y limpio, había aparecido una raya. El niño siguió el proceso de curación del ave y cuando sanó comprobó que la raya inicial se había convertido en una mancha blanca.

Este hecho le hizo concebir una posibilidad de conexión entre los accidentes que sufría el cuerpo y el iris, con la afortunada circunstancia de quedar impreso y la posibilidad de ser "leídos" por la persona que acertara a descifrarlos.

Durante los siguientes años, Peczley observó el iris a centenares de personas, lo que le permitió ir elaborando los primeros gráficos de situación y su correspondencia en las enfermedades o lesiones corporales. Su investigación fue facilitada durante el período que pasó en prisión, acusado de prácticas revolucionarias.

Ya en libertad, continuó los estudios de medicina y pasó a ser interno en las salas del hospital de la facultad. Allí siguió constatando sus teorías y comprobando las marcas que dejaba la enfermedad antes y después de ser sanada.

Lo acertado de sus diagnósticos hace que su fama se extienda por todo el país. Publica sus diagramas del ojo y sienta los conceptos de lo que sería una nueva ciencia, la Iriodiagnosis. Para Peczely el iris hace las funciones de un fiel radar, que detecta las enfermedades y las "anota" mediante filamentos nerviosos, fibras musculares y minúsculos vasos sanguíneos en forma de signos y colores.

El primer discípulo de Peczely fue el doctor Schlegel, quien publicó dos libros sobre el diagnóstico de las enfermedades por el iris. Más tarde, el sacerdote sueco Liljequist, también interesado en la iriología, descubre que existe una relación entre la decoloración amarillenta de sus ojos y el crónico envenenamiento por la quinina, que ha tomado como medicamento para sanar la malaria.

Esto le induce a estudiar otras pigmentaciones colorantes producidas por la ingestión de drogas y a rehacer los primitivos gráficos de Peczely, describiéndose por primera vez los signos, marcas y colores que indicaban el envenenamiento por medicamentos.

La Iriología permite descubrir los desequilibrios patológicos y funcionales en el cuerpo humano por medio de la observación de manchas, líneas y decoloraciones en la porción coloreada del ojo llamada iris.

El iris exterioriza la constitución corporal, sus debilidades innatas, el nivel de salud que se posee y los cambios que han ocurrido en el organismo como consecuencia de la forma de vida que se ha llevado.

Los distintos sectores del iris permiten determinar las diferentes etapas de la enfermedad orgánica (aguda, crónica y degenerativa). Mediante la observación el iriólogo es capaz de detectar la presencia de depósitos de drogas, debilidades inherentes y hereditarias y hábitos poco saludables.

Prevención de enfermedades

Gracias a esta ciencia se pueden prevenir enfermedades ya que la iriología puede detectar el comienzo de una dolencia antes de que se manifiesten físicamente los síntomas, por ello es conveniente visitar en forma periódica al iriologo.

Por ejemplo, la tuberculosis se ve mucho antes de que se pueda hallar en el esputo al Bacilo de Koch, y casi al mismo tiempo que se la detecta vía Rayos X.

A través del iris también se pueden observar las hipo o hiperfunciones glandulares, el estado del sistema gastrointestinal, los sistemas nerviosos autónomo y cerebroespinal, inflamaciones y congestiones, defectos estructurales, anemia, catarros y acidez o alcalinidad.

Dondequiera que haya una irritación, los nervios aferentes estimularán un envío súbito de sangre, la cual ocasionará una hinchazón y luego congestión, trasmitiéndola entonces por estímulos reflejos al correspondiente sector del iris.

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